Keblinger

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Remando juntas

| lunes, 4 de marzo de 2019
Lesbos, junto con otras partes de Grecia, se ha convertido en una zona de crisis. Esto ya no es una zona de tránsito en la ruta de migración desde Oriente Próximo, Asia y Africa; se ha convertido en una de las barreras que la Unión Europea ha puesto para impedir que estas personas lleguen, de hecho, a Europa. 



En la isla hay algunos algunos campos de refugiados, el más grande y principal es Moria, que no es un campo sino un punto caliente por el que todos los "refugiados" (y entrecomillo porque muchos de ellos nunca obtendrán ese reconocimiento oficial en Europa) tienen que pasar una vez que bajan de la barca y son detenidos por la policía. Además será el lugar donde muchas de estas personas que llegan pasen años, sí, años de su vida, sin nada que hacer. 

Moria, un antiguo centro militar, es un lugar verdaderamente feo, pero no sólo feo sino conflictivo e incluso peligroso a veces. Las personas que allí viven, hacinadas en tiendas y contenedores, tienen libre acceso para salir y entrar del campo, pero los voluntarios y personas que no trabajamos en el propio campo tenemos prohibida la entrada.

En el campo no es nada raro que se produzcan altercados y peleas, sobre todo en lugares como la "cola de la comida",  donde incluso te recomiendan no ir si al final entras al campo. Ni hay que decir que en esa cola de comida se reparte todos los días prácticamente lo mismo, una comida baja en nutrientes, verduras y proteína, que no entiende de niños y adultos.

Pero en todo este caos y desesperación han nacido y coexisten muchas iniciativas y organizaciones que reparten esperanza, motivación y que intentan incluso fomentar la convivencia de autóctonos y migrantes. Y con ellas muchas personas que se han desplazado a la isla a intentar aportar su granito de arena y que sufren a veces un verdadero acoso por parte de las autoridades y las mafias.

En estas semanas he tenido la oportunidad de conocer y visitar algunas de estas organizaciones, aunque con tanto jaleo no me ha dado tiempo a colaborar de alguna forma con ellas.



Existen organizaciones de fondo jurídico, que asesoran a los refugiados sobre los procesos de entrevistas y asilo, y otras que hacen actividades con los niños y los sacan del campo por unas horas.


En ese sentido hay dos orgazaciones que están haciendo una labor impresionante. La primera es Home for All, la Ong griega de Katerina y Nikos, pareja que comenzó a ayudar a inmigrantes en 2014 y que ahora ofrece un lugar donde los refugiados pueden salir de Moria para disfrutar de una comida sentados alrededor de una mesa, además de aprender música, inglés u otras actividades. Además, ellos reparten comidas adaptadas a colectivos más vulnerables, como personas diabeticas o mujeres embarazadas. Home for All (https://www.facebook.com/HomeForAllOfficial) es un lugar donde griegos, refugiados y voluntarios se unen para compartir una comida respirando tranquilidad o para celebrar un evento comiendo y bailando, entre otras cosas.


El segundo proyecto es el de Julio, que con su Movil Kitchen (https://www.facebook.com/movilkitchen/), una cocina instalada en el contenedor de mercancias, reparte cada semana cientos de comidas que, además de ser mucho más nutritivas y variadas que las que se reparten en Moría, están buenísimas y hechas con mucho amor por él mismo y por refugiados. Además, Julio es el encargado de que los voluntarios de Rowing Together no pasemos hambre a mediodía y nos prepara desde un potaje de garbanzos hasta una paella, siempre acompañados del impresionante pan tipo pita (o sábana, como a mí me gusta llamarles) preparado por refugiados afganos y que es el culpable de que a la vuelta no me pienso pesar en al menos un mes.



Otro proyecto muy importante es el Hope Project (https://www.facebook.com/HopeProjectKempsons/), donde aparte de un almacén de ropa, hay un centro de artes, donde los refugiados pueden ir a aprender a pintar, hacer ceramica o a tocar un instrumento y donde desde que entras se respira paz y tranquilidad, a la vez que te sobrecogen las obras que cuelgan se las paredes y que a veces parecen de pintores experimentados.


Otras iniciativas han nacido de mano de autóctonos, como Nan, un restaurante en el centro de Mitilene, creado por cuatro mujeres para ayudar a la integración de los inmigrantes, que trabajan en el local, y donde se come una comida mediterránea y oriental que además de estar mucho más que deliciosa es repartida entre los más necesitados en caso de sobrar, asegurándose de que no se desperdicia nada. 

Y entre tanta iniciativa y gente buena (y no tan buena y que intenta sacar tajada de la crisis) en la clínica de Rowing hemos seguido recibiendo todos los días a muchas mujeres, algunas con problemas y otras con las que nos reímos mucho, cómo la señora de 22 años en papel (y más de 22 en cada pata en la realidad) que no deja de visitarnos y de decirnos con una gracia innata que a los médicos les encanta jugar con su útero.  Aparte de hacer ecografías, tratar problemas médicos y explicar cosas de la fisiología normal de la mujer que ellas piensan que son un problema, nuestra tarea, consiste también en asegurarnos que tanto las embarazadas como las mujeres supervivientes de violencia sexual son reconocidas como más vulnerables y obtienen la ayuda que necesitan. Eso requiere normalmente rellenar varios papeles, contactar con otras organizaciones y numerosos paseos de nuestra coordinadora Fabiana desde la clínica hasta el campo y volver.


Una vez que has comprendido un poco como funcionan estos procesos y el puñetero ecógrafo, que junto con un máster en matemáticas y dos o tres aplicaciones y tablas en el móvil hacen posible comprobar que todo vaya bien en el estado y crecimiento de los futuros bebés de Moria, ya es prácticamente el momento de darle el relevo al siguiente equipo.

Y dentro de este y otros caos ha discurrido mi segunda semana en Lesbos, donde las mujeres no han dudado en regalarme una buena despedida, con un ataque epiléptico para comenzar la última mañana, junto con una amenaza de parto prematuro, un embarazo con unas varices del tamaño de un puño, un aborto incompleto, una sospecha de retraso de crecimiento intrauterino y varias derivaciones al hospital y otras organizaciones médicas. En conclusión, con una buena migraña para terminar la semana! Y una buena cena por supuesto :)

Ahora es tiempo de volver a casa y dejar a Rocio, matrona que ha trabajado codo a codo conmigo en los últimos días y que no ha dejado de esforzarse en aprender todo lo posible sobre ecografía y otras cosas, y a Omar, medico de familia, a cargo de la clínica, ya que finalmente no se ha podido encontrar a ningun/a ginecólogo/a que me diera el relevo. Seguro que ellos seguirán cuidando de las mujeres lo mejor que puedan. 

Un día en Moria (alerta sensible)

| lunes, 25 de febrero de 2019

La primera semana ha pasado rápido y llena de altibajos, como el tiempo que parece estar tan loco como la situación que se vive aquí. En la semana hemos pasado de vestir manga corta durante el día a ponernos toda la ropa que tenemos, ver caer copos de nieve al lado del mar y tener que cerrar todas las contraventanas para que no salgan volando.

En la clínica ocurre lo mismo y el trabajo puede ser muy variable, dependiendo del personal sanitario que nos encontremos en esa semana en la clínica, de la llegada de nuevas personas procedentes de los barcos de Turquía e incluso de las condiciones meteorológicas, que pueden hacer que sea poco apetecible y poco práctico salir bajo la lluvia o que haya cosas que corran más prisa, como aprovechar el sol para lavar y tender la poca ropa que tienen.

Por nuestra parte, los voluntarios también oscilamos en nuestro estado de ánimo, y esto también varía según el trabajo en la clínica y la meteorología, pasando de la alegría y los buenos ratos a la tristeza, rabia o enfado. La situación de las personas que vemos, lo que podemos y no podemos hacer por ellas y la increíble burocracia e incluso la persecución que los voluntarios y las ONG llegan a sufrir en esta isla hace que de vez en cuando nos atrape el pesimismo, y es entonces cuando dejamos de ser voluntarios y tenemos que asegurar los unos que los otros vuelvan al camino, casi siempre con una bebida o, mejor aún, una deliciosa comida griega (no sé como volverá mi salud mental pero mi cuerpo va a volver rodando de Lesbos de tanto Tzatziki y humus...).



El primer par de días en la clínica resultaron más o menos tranquilos, gracias a que el equipo médico era más extenso, lo que hizo posible que las horas pasaren rápidas entre ecografías y controles de embarazo y que la llegada no fuera tan estresante. Ahora la dinámica es diferente, ya que el tamaño del equipo sanitario se ha reducido drásticamente y eso significa que prácticamente todas las mujeres que llegan a la clínica deben pasar antes o después por mí consulta. Afortunadamente hemos contado con la gran ayuda de algunas estudiantes de medicina, que junto con los mediadores culturales (aka traductores) hacen que las consultas sean más dinámicas y que los días no lleguen a ser imposibles. 

La clínica de Rowing Together es un lugar seguro para las mujeres, o al menos eso se intenta en todo momento, y está situada en una tienda cedida por MSF justo enfrente del campo de Moria. Es una pequeña clínica donde las mujeres, a veces paciente, a veces impacientemente, esperan su turno sentadas en un banco de madera con un númerito de cartón en la mano. Pero esta no es una sala de espera corriente. En el mundo hay pocas salas de espera con mujeres más valientes que éstas, que han huído de sus casas con lo puesto, caminado durante meses y sobrevivido a la naturaleza, a guerras y a todo tipo de tratos inhumanos. Son mujeres fuertes, supervivientes, que te miran con respeto o admiración. Y lo más triste es que probablemente nunca nadie les ha dicho antes que en realidad son ellas las que son dignas de admiración.

Aqui los días pasan rápido, a veces entre risas con las mujeres y los traductores, pero entonces llega una chica de apenas 15 años que fue violada durante el largo trayecto de huida desde su país de origen. Nadie te enseña cómo hacer que una (desgraciadamente ya no tan) niña te cuente lo ocurrido, y luego tranquilizarla y convencerla de que te deje explorarla para ver si hay algo físico que deba y pueda ser tratado. Conseguir todo eso y luego tener que tragarte que no puedes ayudarla a conseguir un estatus de vulnerabilidad que mejore sus condiciones en el campo porque la violación ocurrió hace demasiado tiempo hace que la chica se marche, quizás un poco más tranquila, aunque casi en la misma situación. Pero en el realidad no se va, se queda presente en el ambiente durante todo el día.


Y el día debe continuar, sin mucho descanso de hecho, ya que muchas mujeres llevan esperando horas. Y entre gestaciones poco o nada controladas, embarazos deseados que nunca llegan, embarazos no deseados que ya no pueden ser interrumpidos, infecciones vaginales y anticonceptivos llegan ellas. Hermanas. Hermanas de sangre (nunca mejor dicho), de violación y de quien sabe cuántas desgracias y barbaridades. Una de ellas tan destruída que ni habla, ni cuenta, ni prácticamente levanta la cabeza, porque para ella la vida ya no tiene sentido. La otra, cuidadora, valiente también, me cuenta su historia mirándome a los ojos, y me deja ver las secuelas de aquel desastre, aunque me dice que soy incapaz de imaginar por lo que ha pasado. Y aunque os ahorraré los detalles de las infecciones ginecológicas que aquellos malnacidos le han dejado como regalo y que ni siquiera puedo tratar en la clínica, no os ahorraré el macabro desenlace de que el medico que suturó sus heridas no dudó en suturar un poco más de la cuenta. Ingenua de mí (o pobre de mí en shock) le digo que puedo solucionarle eso de una forma sencilla y no dolorosa, pero rápidamente caigo, y ella me confirma, que esa mutilación genital es necesaria para probar de cierta forma su valía si un decide casarse.

Estas hermanas no se quedan en el ambiente durante un rato. Ellas siguen en mi (nuestras) cabeza todos los días, y sospecho que van a seguir estando durante mucho tiempo.

Nadie te prepara para estas cosas en la facultad de medicina o en la residencia. Pero nadie preparó tampoco a estas mujeres para lo que iban a tener que sobrevivir. Tanto yo como el resto de los voluntarios seguiremos acompañando a estas mujeres, ofreciéndoles un lugar seguro donde compartir su historia e intentando ayudarles en lo que sea posible. Yo por mi parte seguiré haciéndolo de la única manera que sé hacerlo, sin escudo, mirando a los ojos, tocando y asegurándome de que sepan que me quito el sombrero ante su fortaleza. En definitiva, remando a mi manera ;)









Proyecto Suzanne

| miércoles, 20 de febrero de 2019
Recuerdo a Suzanne. Recuerdo todo lo que pasamos mi compañera de fatigas Eva y yo para conseguir que nos enviaran desde el España el tratamiento que ella necesitaba.

Una mujer desamparada con estudios universitarios, no tan diferente a nosotras. Y recuerdo tener que hacer malabares cuando por fin lo conseguimos, dentro de una ambulacia con las ventanas tapadas, con la luz de un frontal y sin disponer del mínimo material necesario. Un simple procedimiento que no tardo en realizar más de 3 minutos en mi lugar de trabajo.

Me alegro de que Suzanne no esté aquí, de que ya no duerma en una tienda de campaña o en un contenedor. Ella y su familia fueron de los afortunados que consiguieron salir de este infierno, aunque estoy segura de que preferirían estar en su casa, en su ciudad.

Aunque ella ya no está sí quedan otras miles de personas atrapadas en campos como el de Moria. Pero aquí no debería quedar nadie, y yo debería estar pasando mis vacaciones en una isla griega como ésta, pero tomando el sol y con los pies en remojo en vez de repartiendo cuidados básicos

Repito experiencia con Rowing Together, dos años y medio después, en un nuevo proyecto de atención ginecológica llamado Suzanne. También repito compañero, mi querido amigo Jorge James, así que al menos tengo la seguridad de que por duro que esto sea pasaré por ello en la mejor compañía.

Desafortunadamente tenemos que seguir remando.

Breve vuelta a las andadas

| sábado, 16 de febrero de 2019
Hola familia!

Aunque parecía que nunca iba a ocurrir, he vuelto a coger maleta y boli 😊 aunque no se cuánto me durará esto último...

Con el pelo corto (muy buena elección para no coger piojos según mi hermana 😂) y el corazón revolucionado, como casi cada vez me he embarcado en alguna locura, escribo desde un aeropuerto camino a Lesvos (Grecia), donde pasaré dos semanas en Moria, un campo masivo de refugiados (o concentrados). Con mas años, algunas canas ya y, frecuentemente, con un poco menos de esperanza en este mundo loco en el que vivimos, pero con las mismas ganas de siempre.

He de reconocer que esta vez me embarqué en este proyecto con un poco de miedo a no estar preparada mental y emocionalmente para lo que me han ido adelantando que me iba a encontrar allí: mujeres violadas y traumatizadas, personas que viven en un continuo día de la marmota, sin encontrar la forma de salir de esa tierra de nadie en la que se encuentran.

Pero entonces el otro día apareció esta chica en la clínica en la que trabajo y mis compañeras dijeron 'mira Carolina, el universo te la ha mandado para que te vayas haciendo el cuerpo'. Esta chica (una más de muchas en estos años), de 18 o 19 años de los que parecen 15, venía acompañada de voluntarias de la cruz roja, casi recién llegada de un, imagino, larguísimo y terrible viaje desde Guinea Conakry. Ahora paro y os animo a buscar en un mapa donde está ese país y a que os imaginéis como sería llegar desde allí hasta la costa del norte de África para luego montaros en una patera sin saber nadar. Yo estoy en Europa, he cogido dos aviones, un taxi y un bus y mi madre casi me ha hecho mandarle por WhatsApp todos mis pasos y todos los contactos de mi agenda...

En fin, el viaje de esta chica tuvo como resultado un embarazo odiado ('no deseado' no me parece que haga justicia a la situación), producto probablemente de las repetidas violaciones de su 'protector de viaje' y/u otros salvajes, así como un par de visitas al hospital por unos dolores de espalda de origen desconocido que la tienen sin poder ponerse derecha (¿alguna paliza quizás?) y varios intentos de acabar con el embarazo a base golpearse o lanzarse contra su propia barriga. Y cuando la recibimos y comienzo a hacerle una ecografía ella está como ausente, ida, pero poco a poco, cuando empiezo a hablarle en mi oxidado francés (de mierda y de duolingo) comienza a abrirse, habla conmigo e incluso termina abrazándome. Le digo que va a estar bien y que podrá tener los hijos que quiera, si quiere, cuando ella lo decida; y que llegar donde ha llegado significa que es una de las mujeres más fuertes del mundo y que por lo tanto va a conseguir estar bien. Le digo todo esto de corazón, pero en el fondo me destroza saber que es muy posible que en unos meses todo este sufrimiento puede no haber servido para nada y que esta mujer, como tantas de las que hemos atendido antes, puede acabar como mínimo deportada a su país, si no, quién sabe dónde y cómo.

La historia termina (para mí) cuando tanto yo como mis compañeras nos quedamos a su lado mientras se duerme antes del procedimiento de la interrupción del embarazo y seguimos ahí cuando se despierta al terminar. Y ella, aunque bastante ausente aún, parece no querer irse nunca de su cama y su habitación porque probablemente en mucho tiempo casi nadie la ha hecho sentirse segura y la tratado como las personas que no han hecho nada malo merecen ser tratadas.

Así que NO, ni las personas ni las decisiones que las mujeres toman sobre sus cuerpos y sus úteros pueden ser ilegales ni deben ser moneda de cambio de los politicuchos de turno.

Por último, y tras una llegada bastante accidentada a Atenas, no quiero dejar de agradecer a todas las personas que han hecho posible que mi maleta haya venido de nuevo a Grecia cargada de medicamentos y mi cartera bastante cargada para poder seguir comprando lo que vaya haciendo falta. Si continúo escribiendo (que probablemente no sea tanto como os gustaría porque me gustaría dedicar mi tiempo a vivir la experiencia) o aparezco en las redes sociales, podréis comprobar que mi sacrificio ha sido tener que vestirme casi cada día con la misma ropa porque me he quedado sin poder transportar más! 🤣

Entre todas, ya sea con aportación económica o de tiempo, apoyo emocional, compartiendo la causa, manteniéndonos firmes y luchando por nuestros derechos y los de las demás o, simplemente, tratando de tener un poco de empatía con las personas que viven situaciones diferentes a las nuestra, aunque no lo parezca, podemos seguir haciendo que cuente 😉

Hasta la próxima!


De pitos, motos y porqué no podría quedarme || About horns, motorcycles and why I could not stay

| miércoles, 7 de noviembre de 2012
Hola!!

Pues ya llevo practicamente 4 meses en Hanoi y definitivamente ya hace rato que pasé el ecuador del viaje, porque me quedan menos de 2 meses en esta ciudad, o al menos en la oficina. Parece mentira lo abandonado que tengo el blog, pero la verdad es que los pocos ratos libres que tengo no me apetece volver a sentarme en el ordenador a seguir escribiendo cosas. Además, como yo digo, “vivir fuera no es viajar”, y aunque he viajado y he visto y hecho cosas muy interesantes, mi día a día en Hanoi es bastante parecido al del cualquier persona que trabaja en una oficina en cualquier otro lugar del mundo.
Lago Hoam Kiem de noche


Con matronas de todo el mundo
Como ya conté, llegué a Vietnam en Julio para realizar las prácticas del máster, y para ello estoy trabajando en una agencia de la ONU, el UNFPA o Fondo de Población de las Naciones Unidas, que es la agencia encargada de temas de salud sexual y reproductiva y población. Así que bueno, mi día transcurre en una oficina, sentada delante de mi ordenador  investigando sobre temas de SSR para sacar evidencias que puedan servir de base para futuras políticas gubernamentales. Mi trabajo se centra sobre todo en cáncer de cuello uterino y en la regulación de la profesión de matrona, así que me acuerdo mucho de mis matronas de Cuenca, algunas de las cuales fueron como mis mamis durante el tiempo que viví allí… un beso muy grande para mis matronas conquenses!!!


Y bueno, ya sabemos que no soy bicho de oficina, lo sabíamos antes y ahora lo sabemos aún mejor ;) Echo bastante de menos la acción, el trato directo con las mujeres, entre otras cosas la sensación de coger a una mini personita justo al nacer, y por ello es cuanto menos curiosa la forma en que  mis compañeras me miran cuando me sugieren que vayamos a un hospital a ver si me dejan ver un parto, y yo en seguida les digo: “¿mirar? ¡¡No!! ¡¡Lo que yo necesito es llenarme las manos de saaangre!!”  Jajaja Ponen una cara muy graciosa, seguro que tan graciosa como la que estáis poniendo vosotros ahora :) Pero bueno, como dije anteriormente, después de haber vivido en  6 o 7 ciudades de 4 continentes en los últimos 3 años, y después de la experiencia chadiana, interesante pero también muy sobrecogedora y estresante en algunos momentos, no está mal frenar un poco  durante unos meses, aunque ello implique politiqueos y comidas con “gente de las altas esferas” a las que mi madre no me deja ir con mis pantalones cagados ;)

Un pequeño atasco en Hanoi
Sobre Hanoi, pues bueno… dicen que Nueva York es una ciudad que amas u odias, pues Hanoi es una ciudad para amar y odiar al mismo tiempo!!  Una de las cosas más llamativas de la ciudad y que más impresiona a los turistas es el caótico tráfico. La ciudad se convierte fácilmente en una ciudad sin ley tomada por miles de motos que pitan CON-TI-NUA-MEN-TE y que pueden llegar a volverte loca (y hacerte gritar de todo en cada uno de los idiomas que conoces), convirtiendo la simple tarea de cruzar una calle en toda una odisea. Aunque también es sorprendente lo sencillo que resulta adaptarse a esa caótica situación, dejándose mecer por  la corriente en un estado de consciencia meditativa (como me gusta llamar a mi estado de relajación mental para no mandar a freír espárragos a todos los que pitan), y cuando te das cuenta llevas más de cien metros recorridos en contramano por no poder acceder al carril que te tocaba, y encima casi vacilando. Miedo me da cuando la reivinbici y yo volvamos a España y nos de por entrar en ese estado de trance... a los dos días seguro que me quitan el carne por puntos de la bici!!

Pero entre todo ese caos, ruido y sólida polución también hay pequeñas maravillas escondidas, como en todos los lugares. Un mercado de frutas y verduras con vendedoras de sombreros cónicos en cualquier callejón, una pequeña pagoda con olor a incienso camuflada en el patio de cualquier casucha de pintura desconchada, o un pequeño puesto de comida cuya apariencia no tiene absolutamente nada que ver con el sabor de su Phở o su Bún chả. Sin olvidarnos del zumo de frutas tropicales a la orilla del lago Tay Ho (westlake) mientras las vietnamitas, vestidas con sus mallas y pijamas, hacen sus ejercicios  vespertinos en plena calle al ritmo de la música, el Cà phê sữa chua en una terraza con vistas al lago Hoam Kiem escondida detrás de una tienda de ropa o las cenas con mis compis en “la calle del pollo”, sentados en banquitos de guardería que hacen que te levantes como si tuvieras 120 años.

Mercadito, Lago Tay Ho y... ¿alguien quiere un poco de pollo? ;)

Por lo demás, en Hanoi he tenido la suerte de encontrarme con un puñado de personas estupendas de muchos lugares. He de reconocer que la “comunidad española de Hanoi” o “Taybanholos” son producto de calidad, como el jamón ibérico que escasea por aquí, pero también he tenido la suerte de acabar viviendo en una casa (o comuna, como yo le llamo) llena de gente, de entre los cuales he hecho buenos amigos con los que puedo aprender palabras en vietnamita que ningún vietnamita entenderá luego, preparar cenas en familia o viajar.

Fiesta del Moon festival en la terraza  y Taybanolos haciendo un Flash Mob

En definitiva, de Hanoi me llevaré, como siempre, amigos y recuerdos, pero no es el lugar que más me ha gustado de Vietnam. Pero de viajes y paseos, como del que regresé hace un par de días, os hablaré en otro momento, quién sabe cuando…

Un abrazo!!


Pd: Y como sé que en realidad lo que os interesa son las fotos...aquí os dejo algunas de riquísimas comiditas vietnamitas :)
Dumplings de Huếgỏi cuốn y bún chả


Hello!

I have spent almost four months in Hanoi and have definitely reached the halfway point of my trip a while ago, because I have less than two months left in this city, or at least in this office. It seems that I have almost abandoned the blog, but the truth is that I don’t feel like spending the little spare time I have sitting in front the computer and writing more stuff. Moreover, as I say, "living abroad is not the same as travelling", and although I have traveled, seen and done very interesting things, my day to day in Hanoi is quite similar to anyone’s who works in an office elsewhere in the world.

Hoam Kiem Lake at night

With midwives from all around the world
As I told before, I arrived in Vietnam in July to do the master’s internship, and this is why  I'm currently working in a UN agency, UNFPA or the United Nations Population Fund, which is the agency  in charge of sexual and reproductive health and population issues. So, my day goes by in an office, sitting in front of my computer and researching about SRH issues to get evidences that could form the basis for future government policies. My work focuses primarily on cervical cancer and the regulation of midwifery, so it reminds me a lot of my midwives in Cuenca, some of whom were like my moms when I used to live there... a big kiss to my midwives from Cuenca!!

And well, we all know I'm not office person, we knew it before and now we know it even better ;) I miss the action, the direct contact with women and, among other things, the feeling of grabbing a tiny little person at birth, and this is why my friends give me a weird look when they suggest we go to a hospital to find out if I can watch a delivery and then I say: “watch? No way!! What I really need is to get my hands in blooood!!! Hahaha They show a very funny face, probably as funny as the one you're showing right now :) But anyway, as I have said before, after living in 6 or 7 cities in 4 different continents in the last three years, and after the Chadian experience, that was interesting but also very overwhelming and stressful at some points, it’s actually not so bad to slow down for a few months, even if that means political maneuvering and some meals with people “in the highest circles" to which my mother would not let me go wearing my lovely poopy pants ;)

A little traffic jam in Hanoi
About Hanoi, well... it is said that New York is a city either you love or hate, so I would say that Hanoi is a city to love and hate at the same time! One of the most striking things about the city (and what most impresses tourists) is the chaotic traffic. The city easily shows as a lawless city taken by thousands of honking motorbikes that can drive you crazy (and make you scream all kinds of words in every single language you know), turning the simple task of crossing a street into an odyssey. But it is also surprising how easy it is to adapt yourself to this chaotic situation, letting yourself get rocked by the flow in a meditative state of consciousness (as I like to call my state of mental relaxation for not to scream at every honking rider), and when you realize, you have been riding wrong way for several hundred meters because you cannot access the right side of the road, and you are even starting to show off. Now, I am scared of going back to Spain with my mini-bicycle and that eventually we both go into this trance state... I think my “bicycle-license” is going to be taken away as soon as I get there!!

But among all the chaos, noise and solid pollution there are also some little hidden wonders, as everywhere. A fruit and vegetable market with conical-hats women in any alley, a small incense-smelling pagoda hidden in the courtyard of any fluking hut, or a small food stall whose appearance has absolutely nothing to do with the taste of its Phở or Bún chả. Not to mention the tropical fruit juices by Tay Ho lake (Westlake) while the Vietnamese women, dressed in their leggings or pajamas, do their evening exercises to the beat of the music out in the street, the Ca Phe Sua Chua on a hidden-behind-a-clothes-shop terrace with views toHoan Kiem lake, or the dinners with my roomies at the "Chicken Street", sitting on children stools that make you feel like you are 120 years old when you stand up.

Little market, Westlake and...anybody wants some chicken??? ;)

Otherwise, I have been lucky to meet a bunch of great people from many places in Hanoi. I must admit that the "Hanoi Spanish Community" or "Taybanholos" are a quality product, like the Jamón Ibérico (Spanish Ham) which we are scarce of around here, but I've also been lucky to end up living in a house (or squatter house, as I like calling it) full of people, where I got some good friends I can learn Vietnamese words that no Vietnamese will understand anyway, have “family” dinners or travel with.

Moon festival rooftop party and "Taybanholos" doing a Flash Mob

In short, from Hanoi I will keep, as always, some friends and memories, but it definitely is not the place I liked the most in Vietnam. But I will tell you about trips and tours, like the one I just came from a couple of days ago, at another time, who knows when...

Big hugs!!


Ps:  I know that you guys are just interested in the pictures so... I will show you a few more of some delicious vietnamese dishes :)


Huế dumplingsgỏi cuốn and bún chả


De Bilbao a Hanoi || From Bilbao to Hanoi

| sábado, 18 de agosto de 2012
Hola!! Ya estoy por aqui de nuevo!! Aunque parece que es mejor no hacer promesas que no sabes si vas a cumplir, ¿verdad? Bueno, sólo puedo decir a mi favor que ha sido un año intenso...

Ahora escribo desde mi nueva habitación de la casa en la que vivo desde hace una semanita, aunque hace ya como un mes que estoy en Hanoi, la capital de Vietnam, mes que he pasado entre hoteles y casa de acogida (gracias a mis amables anfitrionas, que han hecho mi aterrizaje mucho más ameno!!). Y bueno, aprovecho para escribir hoy ya que estoy de confinamiento de viernes por la noche porque está aterrizando en Hanoi una tormenta tropical (tifón KaiTak) que parece que va a hacer que mañana tengamos que salir en barca...

Vistas de Hanoi

Mi trabajo en Vietnam es muy diferente al último que tuve, que implicaba cosas tan diversas como un quirófano de urgencias dependiente de un generador y sin aire acondicionado, malaria o hipopótamos en el rio. Ahora mi día a día transcurre en una oficina y he de reconocer que echo un poco de menos la acción, aunque sé que la acción volverá a mí tarde o temprano, asi que intentaré aprovechar al máximo esta "tranquilidad" aprendiendo todo lo que pueda. Pero ahora no os quiero hablar de esto, no aun.

Sé que estais deseando leer anécdoras de Vietnam y ver fotos de comidas exóticas y de templos budistas y sobre todo de mi primer y famoso paseo a la bahía de Halong, pero eso tendrá que esperar unos dias (ok... os pongo una fotito de un templo que hay cerca de casa). No me parece justo contar qué hago aqui sin contar antes qué es lo que me ha traido hasta aqui, ya que ha sido un año importante para mí.

 
Como ya sabeis, este año he tenido la suerte (y el martirio) de volver a ser de nuevo estudiante a jornada completa en el máster de Desarrollo y Cooperación Internacional de Hegoa. Además he tenido la suerte de vivir una temporada en Bilbao, cuidad que me ha sorprendido gratamente, y me ha encantado poder disfrutar de Euskadi (aunque me he quedado con ganas de más), de cuyos paisajes realmente me he enamorado.

Uno de los paraisos de Euskadi (Lekeitio)

 
Paseando por la puerta de hegoa en "la reivinbici"
Ha sido un año muy intenso y he aprendido mucho, pero sobre todo me he dado cuenta de lo mucho que me queda por aprender y por comprender. Hemos hablado y discutido sobre desarrollo desde muchos puntos de vista, de economía y política en un momento en el que la "crisis" golpeaba bastante fuerte, de soberanía alimentaria, de género y de Derechos Humanos. Han sido muchos los profesores y profesoras de muchos lugares los que han pasado por nuestra aula y han sido muchos los pilares de creencias o conocimientos que se han derrumbado en ese proceso, dejando espacio para crear unos nuevos más solidos. Y aunque no sé si algún dia terminaré de construir mis nuevos pilares, he conseguido aprender que todo debe ser cuestionado, y estoy segura de que la semillita que se ha plantado en mi cabeza tendrá sus frutos algún día.
Pero éste no ha sido un aprendizaje en solitario ni mucho menos. He podido disfrutar este año de la compañía de mi compañero de viaje y caminos pero también de un gran grupo de personas con mucho que aprender y a la vez mucho que enseñar. Gente proveniente de muchos rincones del mundo; personas sencillas, luchadoras, de mente abierta y ganas de cambiar y de comerse el mundo. Y claro, así da gusto. Y aunque el tiempo, los estudios y la vida misma no me ha dejado conocerlas a todas en profundidad, sí que me ha dejado vislumbrar a algunas de ellas: amigos convertidos en familia y personas dignas de gran admiración. 

En nuestra clase y haciendo un picnic en el campus (un dia de sol!!)

Juntos hemos vivido estupendos momentos de reflexión, de diversión y de reivindicación, gritando en la calle en manifestaciones, bebiendo sidra en el Sagardotegi, poteando por el casco viejo y aprovechando cualquier ocasión para celebrar; aunque también hemos vivido momentos más duros y estresantes. Pero sobre todo a su lado he disfrutado de la pasión que sienten por las cosas en las que creen (cosas que casualmente compartimos) y he avanzado en el proceso de aprender a dar la justa importancia a las cosas, luchando por las que merecen la pena y descartando las accesorias, que son las que tienden a llenar cada vez más nuestras vidas.

De casa rural

Parte de mi familia bilbaina

 En fin, todo tiene su lado oscuro y es que, después de convivir en una burbujita de entendimiento mutuo con mis compañeros y amigos, la vida se hace más dificil al intentar integrarse de nuevo en la verdadera "realidad", llena de cosas superficiales y, muy a mi pesar, gentes conformistas (cada vez menos espero!!). 





De cualquier manera...os echo de menos chicos!!! A todos aquellos que estais en Bilbao preparando vuestra tesina os mando muchos animos, que ya os queda poco, y a aquellos que estais repartidos por Latinoamérica, Africa y Asia os deseo que la experiencia sea inolvidable y que aprendais y disfruteis mucho de este tiempo que tenemos la suerte de estar viviendo. Muchas gracias por este año y espero que nos veamos a la vuelta!
Graduación

A los demas os envio un abrazo desde este lado del mundo y "prometo" intentar seguir contando algunas cosillas en los proximos meses, al menos para que conozcais un poco más de este pais tan bonito!

Hasta pronto!


Hello! Here I am again...! I guess its better not to make promises you don´t know if you can keep, right? Well, I can only say it's been a busy year ...

Now I am writing from my new room in the house I have been living since last week, although I arrived in Hanoi, capital of Vietnam, around one month ago. I have spent this month staying at hotels and at my "temporary shelter" (thanks to my kind hosts, who have made my landing much easier!).

And well, I just I decided to write tonight to taking the opportunity of this friday night confinement I am suffering due to the tropical storm (KaiTak typhoon) that is just landing in Hanoi, which apparently is going to make us go out  by boat tomorrow...

Hanoi Skyline


My job in Vietnam is very different from the last one, that involved such diverse things as an generator-dependent operating room without air conditioning, malaria and hippos in the river. Now my daily life takes place in an office and I must admit I miss a little the action, although I know that this action will return to me sooner or later, so I will try to take advantage of this "calmness", learning everything I can. But now I do not want to talk about this, not yet.

I know you are eager to read some anecdores from Vietnam and to see pictures of exotic foods and Buddhist temples, and especially of my first and famous visit to Halong Bay, but that will have to wait a few days. I don´t think it is fair to tell you what I am doing here withouth telling you before what brough me here, because it has been an important year for me.


As you know, this year I had the luck (and the torment as well) to become again a full-time student, this time in the Hegoa´s Master in Development and International Cooperation. I was also lucky to live for a few months in Bilbao, city that pleasantly surprised me, and to enjoy Euskadi´s landscapes (although I still fell I have some much left to see!), which I fell in love with.

One of the paradises in Euskadi (Lekeitio)

 
Me and "the best thing that  happened to me"
It's been a busy year and I have learned a lot, but mostly I've realized how much I still have left to learn and understand. We talked and discussed about Development from many points of view, about economics and politics just at a time when the "crisis" were hitting pretty hard, about food sovereignty, gender and human rights. Many teachers from many places have passed by our classroom and many pillars of belief and knowledge have collapsed in this process, leaving room for new more solid ones. And althoug I don´t know if someday I will finish building my new pillars, I managed to learn that everything in this life must be questioned, and I am sure that the seed that has planted in my head will pay off someday.

 
 But this has not been a lonely learning proccess. This year I have enjoyed the company of my traveling companion but also of a large group of people with much to learn, yet so much to teach. People from many corners of the world, unassuming people, fighters, open minded and wanting to change and take on the world. And of course, being with that kind of people is always really nice. And though time, studies and life didn´t allow me to get to know everyboy in-depth, I did had time enough to see a glimpse of some of them: friends who turned into family, and people worthy of great admiration.

In our classroom and having a picnic in the campus

Together we have experienced great moments of reflection, fun and claim, shouting out at the streets during demostrations, drinking cider at the Sagardotegi, doing the bars-tour in the old quarter and taking any opportunity to celebrate; although we have also shared harder and more stressful times. But most of all I have enjoyed the passion they feel for the things they believe in (things that we happen to share) and I have moved forward in the process of learning to give the right importance to things, fighting for the worthwhile ones and rejecting the accessories, which are the ones that are increasingly filling our lives.
 
At a rural house

 
Part of my family!
 
 In short, everything has its dark side and, after living in a bubble of mutual understanding with my colleagues and friends, life becomes more difficult when trying to integrate back into the "real world", full of superficial things and, much to my regret, conformist people (less and less  of those everytime I hope!).

 
 Anyway... I miss you guys!! To those of you that are still in Bilbao writing your dissertation I cheer you on (its almost over!); and to those of you that are spread through Latin America, Africa and Asia I hope that this experience we are lucky to live is unforgettable and that you enjoy it and learn a lot from it .Thank you for this year and I hope we see each other when we are back!!!
Graduation!

To the rest of the people I send you hugs from this side of the world and I "promise" to keep trying to tell a few things in the coming months, so at least you can get to know a little more of this beautiful country!

See you soon!

De vuelta a... || Back to...

| jueves, 3 de noviembre de 2011
Hola de nuevo :)

Para empezar me gustaría disculparme por la ausencia de estos meses. Podría poner un montón de excusas como que perdí la inspiración con la vuelta, que necesitaba un tiempo para centrarme en el próximo paso, que no conseguía encontrar cómo contar las cosas o simplemente que la vuelta al rápido mundo de "Occidente" consiguió atraparme de nuevo. De todos modos, prometo cumplir con lo prometido e ir hablando sobre los temas y reflexiones que se me quedaron por el camino, pero hoy me voy a centrar en contaros un poco donde me encuentro actualmente.

Mi viaje de vuelta de Chad fue bien, aunque no nombré el pequeño detalle de que salí del país diagnósticada con malaria (pero mi madre es mi fan numero 1 del blog y no queria tenerla preocupada los últimos dias!). Esto no dejó de ser una anécdota puesto que con el tratamiento adecuado (al que yo, como gran privilegiada que soy, puedo acceder sin problemas) se solucionó. Por lo demás la vuelta fue tan dificil como lo es siempre: el choque con el derroche de recursos y cosas innecesarias, el rápido ritmo del tiempo y la comunicación...ese "bueno...¿cuéntanos algo, no?" al que nunca se sabe qué responder. Aunque decir que adaptarse a la vuelta es más dificil que a la ida (a un "pais del Sur") es una simplificación absurda que deja de tener sentido en el momento en que se ponen los pies en la tierra y se recuerda la cantidad de limitaciones que tienen que sufrir millones de personas en su día a día (por mucho que puedan disfrutar de valores que nosotros hace tiempo que dejamos de cuidar).
Para no ir más lejos os cuento que, desde hace aproximadamente un mes (cuando mi compañera Carolina terminó su estancia en Ndjamena), el Hospital Le Bon Samaritain no tiene ginecólogo y la organización catalana que gestiona a los cooperantes continua como loca intentando encontrar un ginecólogo para reemplazarla. Yo, desde aqui, no puedo dejar de pensar en "mis pacientes" y qué será de ellas, en "Sor Rosa" (el alma de la maternidad) y cómo se las estará arreglando para que algunas cosas sigan adelante y en los alumnos, que han perdido su referente para la formación.

Algunas de mis pacientes más especiales y mi pequeñísima Carolina

Pero bueno, la vida continua, y la mia también.

Ahora, después de tener que renunciar a una beca para estudiar en Suecia, me encuentro en Bilbao y he dejado aparcado temporalmente el ejercicio de mi profesión para especializarme en Cooperación Internacional al Desarrollo. Me siento muy afortunada de haber sido admitida en el programa de máster que el prestigioso instituto Hegoa hace cada año y además, de poder compartir esta experiencia con un montón de gente diferente de las que seguro tengo muchísimo que aprender (y mucho que compartir) durante este año.
He de decir que estoy aprendiendo muchísimo sobre unas disciplinas de las que no sabía practicamente nada, como algunos temás sociales, de economía y política, y me encuentro en un momento en el que que mi mente está sobre todo abierta a nuevos puntos de vista y a buscar soluciones a los problemas a los que nos enfrentamos.

En fin, una vez más estoy contenta de tener la sensación de "estar donde debo estar", pero no penseis que eso conlleva estar en un estado de calma. Creo que ahora más que nunca es momento para la revolución, y como buena revolucionaria que me gusta ser, hablaremos de ello en los próximos dias.

Laster arte!/ Hasta pronto!

De paseo por el Guggenheim
Hello again:)

To begin I would like to apologize for the absence in these months. I could use a lot of excuses like I lost my inspiration, I needed some time to focus on the next step, I could not find how to tell things or just that I got trapped in the fast "Western" life again. Anyway, I promise to keep my word and continue talking about the things and thoughts that I left behind, but today I'll focus a little on where I am now.

My trip back from Chad was good, but I didn´t tell the little detail that I left the country diagnosed with malaria (but my mother is my number 1 fan and I didn´t want her to be worried the last days!). This stayed as an anecdote because with appropriate treatment (which I, as the privileged person I am, I can seamlessly access) was solved. Otherwise, the back was as difficult as it always is: the waste of resources and unnecessary things, the speed of time and the communication... that "well... tell us something!" that you never know how to repply. But saying that suiting back is more difficult than suiting there (in a "Developing" country) is an absurd simplification that stop making sense as soon as you put your feet on the ground and remember the ammount of constraints millions of people suffer daily (however much they may enjoy the values we stopped caring about long time ago).
To take an obvious example I will tell you that, since about a month ago (when my partner Carolina left Ndjamena), the Hospital Le Bon Samaritain does not have any gynecologist and the Catalan organization that manages the aid workers is still trying to find one to replace her. Me, from here, I can not stop thinking about "my patients" and what will happen to them, about "Sister Rosa" (the darling of the Maternity Block) and how might she manage everything by herself, and about the students, who have lost their teacher.

Some of my most special patients and my little tiny Carolina

But well, life goes on, and so does mine.

Now, after having to resign a scholarship to study in Sweaden, I am in Bilbao and I have temporarily left my medical practice to specialize in International Cooperation for Development. I feel very lucky to have been admitted into the masters program that the prestigious institute "Hegoa" offers every year, and I am also fortunate to share this experience with a bunch of different people who I have a lot to learn from (and to share things with) this year.
I must say I´m learning a lot about disciplines I did´n know almost anything about, like some social, economics and politics issues, and I feel my mind is especially open to see new perspectives and seek for solutions to the problems we are facing nowadays.

Anyway, once again I am happy to have the feeling of "being where I have to be," but don´t you think that involves being in a state of calm. I think now more than ever it is time for revolution, and as the revolutionary one I like to be, we will discuss it in the coming days.

Laster arte! / See you soon!

Walking by the Guggenheim
 

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